30 de agosto de 2016

Rajoy expondrá su pacto con Rivera en el debate de investidura y ligará la economía a un Gobierno estable

Rajoy expondrá su pacto con Rivera en el debate de investidura y ligará la economía a un Gobierno estable

El líder popular insistirá en su discurso en que la incertidumbre afecta a la recuperación

Sánchez le negará al día siguiente el "indulto" por la corrupción y las políticas del PP

EL PAIS -  Madrid 30 AGO 2016 - 07:41 BRT

Mariano Rajoy, este lunes, en el Congreso de los Diputados. ULY MARTÍN EFE
El debate de investidura arranca este martes, a las 16.00, con el discurso del candidato Mariano Rajoy, el único que hablará durante la primera jornada. El PP criticó con dureza a Patxi López cuando, el pasado marzo, siendo presidente del Congreso, el socialista eligió ese mismo formato, en el que solo el candidato habla el primer día de debate, para la investidura fallida de Pedro Sánchez. El portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, habló entonces de "caciquismo" por permitir una sesión de "monólogo" del líder socialista. 

Finalmente, el formato elegido seis meses después para otra investidura previsiblemente fallida es el mismo. 

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Rajoy dedicará buena parte de su intervención a desgranar las medidas del pacto con Ciudadanos que ratificó el domingo y que este mismo martes ha cerrado con Coalición Canaria. La suma de sus diputados (137 del PP, 32 de Ciudadanos y 1 de Coalición Canaria) es insuficiente para salir investido. Le faltarían seis votos a favor en la primera votación, el miércoles, cuando es necesaria mayoría absoluta, u 11 abstenciones en la segunda, cuando basta con mayoría simple, el viernes. El candidato del PP se reunió el lunes con el líder socialista para tratar de convencerle de que se abstenga en la votación, pero Pedro Sánchez le reiteró que su grupo votará en contra.

En su discurso, Mariano Rajoy vinculará la recuperación económica a la necesidad de un Gobierno estable. El candidato del PP apelará a la estabilidad presupuestaria y los compromisos adquiridos con la UE tras los reiterados incumplimientos del objetivo de déficit. Es decir, mantendrá el leitmotiv de todas sus intervenciones recientes: que la mejora de la economía depende de la formación de un Ejecutivo. Aun así, el PIB español creció al 0,8% entre abril y junio y enlaza cuatro trimestres a un ritmo similar.

Rajoy insistirá en la urgencia de que haya Ejecutivo y en que celebrar elecciones por tercera vez en un año sería, como ya ha dicho reiteradamente, un "ridículo mundial". Si no hay Gobierno, España no podrá aprobar los presupuestos de 2017 —quedarían prorrogados— ni presentar las cuentas para su examen previo en Bruselas antes de la fecha límite del 15 de octubre. La consecuencia sería una posible multa de 5.000 millones de euros, descontando la congelación de fondos europeos por un importe de otros 1.000 millones. En cualquier caso, el futuro Ejecutivo deberá aplicar un ajuste de 10.000 millones en recortes estructurales en los dos próximos ejercicios.

El líder del PP pretende pronunciar, según fuentes de La Moncloa, un discurso "conciliador", incidiendo en los puntos en común con los partidos constitucionalistas y llamando a "la responsabilidad compartida" para sacar al país de la interinidad.

El turno de Sánchez

Al día siguiente, el miércoles, será el turno para la réplica de Pedro Sánchez. El líder socialista defenderá el voto negativo del PSOE a la investidura de Rajoy analizando las políticas del Gobierno del PP en la legislatura donde disfrutó de mayoría absoluta, recordando las medidas que aprobó en solitario. La corrupción centrará una parte de su discurso y Sánchez insistirá en que los socialistas no pueden "indultar" al candidato popular por todos los escándalos que afectan al partido bajo su presidencia.

El secretario general del PSOE aludirá a algunas de las expresiones que Rajoy utilizó cuando era él quien se presentaba al debate de investidura, pero fuentes del partido indican que evitará las burlas que entonces utilizó el líder del PP para no menospreciar el acuerdo con Ciudadanos, su antiguo socio. Sí calificará como continuista y conservador ese pacto entre Albert Rivera y Rajoy, porque no elimina, dirá, las medidas "lesivas" que el PP aprobó en la legislatura de mayoría absoluta, como la reforma laboral. 

El socio de Rajoy, Albert Rivera, afronta su segunda investidura con un pacto que no suma los escaños suficientes. En esta ocasión, además, se encuentra más incómodo con el socio, tras haber cargado contra la figura del presidente en funciones durante meses y sin haber logrado que el PP asumiera una regeneración. Hasta el punto de que ayer avisó a Rajoy de que no descarta "en último extremo presentar una moción [de censura] a un candidato que no cumple con su programa de investidura". Aunque Ciudadanos no tendría escaños suficientes para presentarla. 

El argumento para explicar su acuerdo con Rajoy, tras rectificar su estrategia inicial, se basa en que es la única solución si no se quiere conducir a una crisis institucional al país. El líder de Ciudadanos suele esgrimir que sus 3.200.000 votantes piden sobre todo medidas de regeneración y contra la corrupción, y que los españoles, en general, reclamaron en las urnas cambio y diálogo. "España sí o sí tiene que tener Gobierno, tiene que tener cambios, tiene que tener diálogo", dijo Rivera el día que anunció que negociaría con el PP su voto afirmativo a la reelección de Rajoy.

En las últimas horas, Rivera ha incrementado la presión hacia el PSOE y en particular hacia Pedro Sánchez, al que ayer apeló de forma directa y grave. "Estoy convencido de que nadie que quiera ser presidente puede bloquear su país. Nadie que quiera ser presidente puede convertirse en un problema para su nación", dijo el líder de Ciudadanos en una intervención ante su grupo parlamentario. Rivera también se dirigió al PSOE en su conjunto pidiendo a sus dirigentes que no esperen a después de una investidura fallida de Rajoy para reconsiderar su posición. "No hay nada que vaya a cambiar en los próximos días, más que cuestiones internas, que nos haga esperar a octubre o diciembre". "Nadie pide adhesiones. Es el momento de pensar más en España que en su partido", reclamó, como es esperable que plantee de nuevo desde la tribuna.

Podemos y su no "contundente"

Pablo Iglesias, por su parte, al margen de las negociaciones de Gobierno, exhibiráun no rotundo a Mariano Rajoy en su discurso del debate de investidura. El líder de Podemos seguirá la línea argumental de que las políticas del PP agravan los principales problemas del país: la desigualdad, el desempleo y la corrupción, y vulneran, a su juicio, "los derechos humanos". El voto negativo de Podemos será, entre los grandes partidos, el único del que nadie dudará, inciden en esta formación, y su líder será "firme y contundente" en explicar su no, aseguran. A diferencia de Rivera, Iglesias afronta un debate más cómodo que el del mes de marzo pasado, cuando tuvo que explicar su rechazo a que el socialista Pedro Sánchez fuera investido presidente

En aquel debate emplazó al PSOE a negociar con él —como previsiblemente volverá a hacer, después de mantener esa tesis desde el 26-J— y a olvidar a Ciudadanos, al que calificó como "la naranja mecánica". En su primera intervención desde la tribuna, Iglesias lanzó en marzo duros mensajes contra los socialistas, a quienes acusó de tener "manchado su pasado de cal viva". El líder de Podemos suele decir que a partir de aquello aprendió que, en política, el tono es más importante de lo que parece.


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